Hoy caminé la avenida...
era temprano y el sol me recordó
que aún la piel siente.
Fue cuando desee verte,
que el destino, aquel nuestro nos cruzara,
que lo hiciera.
Sonreiría y sentiría el placer
de saberte colgado de mi pensamiento.
Y te ví, con tu caminar tranquilo,
con una remera naranja y los zapatos marrones...
no llegaste a mi lado, no pude tocar tu piel ni percibir tu olor...
lo imaginé.
Hoy también te vi y hoy también dije tu nombre.-