en donde tu discutes mientras
yo grito, esa tertulia tan personal, tan clandestina,
en la que ocasionamos espasmos de
placer y orgasmos de insurrección,
ese diálogo entre nuestros sentimientos y
conmociones, donde platicamos internamente,
besándonos ciegamente con locura y demencia;
en donde te beso con pasión
en el rincón más sublime y recóndito de tu cuerpo,
y tú me besas con sublevación
en el lugar más sensible y sensitivo de mi cuerpo,
esas palabras sin razón, sin sentido;
pero con clamor y furor,
donde yo te escucho a través de tus latidos
y tú me escuchas a través de mis sentidos,
ese amor sin repulsión, solo con adhesión,
donde en el éxtasis de la demencia ocasionamos convulsiones,
que nos llevan a una conversación tan placentera
y a la vez efímera,
en donde nos rozamos y acariciamos terminando copulando,
sin restricciones, solo corazones.
(Jorge López).





