
No es
nada de tu cuerpo ni tu piel, ni tus ojos,
ni tu vientre, ni ese
lugar secreto que los dos conocemos,
No es tu boca -tu boca que es igual que tu
sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,ni tu espalda dulcísima
y suave,
ni tu ombligo en que bebo ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada -¿qué es una
mirada? -triste luz descarriada,
paz sin dueño, ni las ojeras que te deja el sueño.
No es nada
de tu cuerpo, ni una brizna, ni un pétalo, ni una gota,
ni un momento.
Es sólo este lugar donde
estuviste, estos mis brazos tercos.
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